1.30.2008

Who knows!

Huele a otoño en las paredes,
pero no es suficiente otoño sin tus hojas.
Quiero ver una palabra tuya,
quiero ver cómo le contaste a tu cuaderno de mi.
Sé lo que fui para ti, sé que te hice mal,
pero no supiste de la reciprocidad
la notaste tanto como yo... nada.
Siempre queda algo, siempre habrá algo que hablar,
sobre todo tratándose de nosotros.
Extraño esa charla entre besos
esa que yo detuve por miedo.
Tuve miedo de que ese momento tan real...
No podía creer que fuera así!
Quiero revivirlo... sé que no será lo mismo,
pero lo podemos intentar... ¿cierto?

1.28.2008

Para no... ¿olvidar?

Quisiera estar en Calbuco acompañadamente sola.
Caminar mucho hasta llegar al puerto en donde
un pequeño barco me lleve a una
pequeña isla cercana, sentarme
alrededor de la fogata y esperar
a que la lluvia llegue más fría de lo
que estoy acostumbrada
para entonces cubrirme
de la nada
que existe
cerca mio
y congelarme de suspiros entrecortados...
dormir y dormir cerca del mar...
hasta que vuelva el pequeño barco
y me lleve lejos de la pequeña isla...
tomar el bus hasta Pucón
y tomar otro bus
hasta mi adorado santiago...
y llegar a mi casa,
a mi pieza,
de la que saldré
para tomar una transmicro
hasta el barrio bellavista...
donde lo olvidaré todo.
Donde lo dejaré todo.

IV

Nosé qué me hace falta a esta hora...
Quizás necesito saber qué me pasa contigo.
Me gustabas más con el pelo rojo.
Y la lluvia me despertó...
insolente ella.

1.26.2008

El sueño: Bambalina Conti

Hechos irreales existen hoy en mis sueños, como siempre. Quise saber si tú existías con tu abrigo negro y tus ojos azules... ¿lo sabré? claro que no. Al amanecer fuiste el mejor de los sueños y ahora, al anochecer, eres mi pesadilla. Siempre tan despoetizado miras a tu alrededor y vuelves a mirar por si quedó algo pendiente dentro de las páginas muertas de tu libro sin publicar. No eres más que un sueño de bar llenando mis expectativas en páginas de servilleta. Me dejas bebiendo la noche cual alcohólico bebe su trago, me dejas fumando la luna y con la culpa de que ya no haya luna llena en tu cara. Vuelve a fumarte ese cigarro que guardaste en tu bolsillo, fuma sentado en esa banca en la que siempre nos hablamos. Yo estaré ahí, como siempre, esperando escuchar tus botas. Sé que esta vez alcanzaremos el amanecer.

1.25.2008

You... It's for you


Sé que ya están fuera de toda situación parecida a mi... Por que no tengo claro si voy a su mismo paso... ¿Están sincronizados nuestros relojes?... ¿Sienten como si yo no estuviera?... ¿Existo hoy en sus ojos?... Hoy no quiero ser parte de una historia más absurda. Hoy quiero estar con ustedes, como antes, como si nunca los hubiese extrañado, como si no me ignoraran de vez en cuando (...)
No quiero mirarlos de cerca; podría intentar traerlos también.

1.24.2008

Si... No...

Hoy ya no quiero verme las manos de angustia perdida
tengo de tus palabras en mi espalda y duele no sacarlas
duele tener que cargarlas como si hubieras no-existido.
Tengo tanta fragilidad acumulada que ya no me apetece un pedazo de pan
Quiero llorar tus palabras llenas de dolor
por si se me quita el frío de ti
el vacío de ti
Tengo la garganta vieja de tanto cantar
...y tú me pides más...
duele cantar si no estás cerca
No soy tan bella, si lo piensas mejor,
tengo el alma vacía por tus secretos
...también extraño mirar las estrellas
esas en tus ojos cuando no hablabas de mi.

1.18.2008

Espero que el sueño me ataque


El reloj marca las 3 y 42 am... Tengo insomnio otra vez y vuelvo a escribir después de ser tan infiel a mis letras (...) Pero están todas enojadas. No me quieren seguir acompañando. Yo tengo miedo de que huya toda coherencia entre ellas a causa de su huelga en mi cabeza... yo me voy a escuchar jazz... y a beber un martini seco... y a no fumar un cigarro... porque no hay.
Voy a imaginar que no estoy sola. Quizás asi me sienta acompañada... y me no-fumo el cigarrillo, y bebo el martini seco.

"Quiero un cigarro... para fumarme la botella de ron contigo.."



Canción :"...Si pudiera decírtelo, lo haría. Si pudiera abrazarte, lo haría... Debí decirte que sí podía..." ...Me pierdo en mis recuerdos de ti, en los que te abrazaba con los ojos cerrados y me perdía... ¡me perdía!.. en tu característico aroma mezclado con el de tu chaqueta. Extraño todo eso tan característico de ti y de mi cuando estábamos juntos... ambos tan irreconocibles... creo hasta ahora que por eso nos separábamos tan rápido.
Yo siempre extrañaba tus manos, tus labios, tu mirada, tus palabras acompañadas de tu voz siempre desafiándome a besarte... Extraño abrazarte y cerrar mis ojos, abrazarte fuerte y sentir si te disuelves y no vuelves... o si te quedas...
Aunque seas el único recuerdo que duele en mi memoria.

1.01.2008

¡¡JAPAHUEP!!

Artículo de utilidad pública... se los recomiendo.

Algunos mensajes ambiguos
Hay ciertos comportamientos tuyos que pueden disparar sus fantasías eróticas.


“Los hombres son unos engreídos”, dice Susana al entrar en la oficina el lunes. “Tú les sonríes, tratando de ser amable y ya se creen que estás coqueteando con ellos... ¡Y todavía se atreven a acusarnos de vanidosas!”

“Pero, ¿qué pasó?”, le pregunté. Susana estaba en una fiesta con unas amigas, y la música estaba tan buena, que las tres empezaron a bailar solas. De pronto, un chico se acercó, y ella lo agarró por la mano y lo invitó a bailar. “No había terminado la canción y estaba tratando de tocarme el trasero”, exclama. “¡¿Qué se habrá creído?!”

Es cierto que al tipo se le fue la mano, pero el meollo de esta historia reside en el “seudoflirteo”. Y digo “seudo” porque aunque parece, no lo es. Como este chico, que no pudo darse cuenta de que Susana hubiera bailado hasta con un palo de escoba, y creyó que ella deseaba algo más. ¿Por qué? Pues porque la sicología masculina está condicionada por nuestra propia experiencia genérica. Para explicarme mejor, estas son algunas acciones “inocentes” que suelen confundirnos.

Halagar nuestro look
Algo tan simple como: “¡Qué lindo T-shirt!”, puede alborotarnos la imaginación. Pero antes de comenzar a juzgarnos escucha la explicación de mi amigo Javier. “A diferencia de las mujeres, que pueden elogiar los zapatos de su peor enemiga, en nosotros casi nadie repara. De manera que cuando Laura comenzó a halagar mis camisas con frecuencia, pensé que más que la camisa le interesaba el dueño. Así que le dije: ‘Si vienes a mi apartamento te puedo enseñar que tengo muy buen gusto’. ¿El resultado? Se alejó mirándome como si fuera un pervertido y no volvió a dirigirme la palabra jamás”.

Revelar tu vida íntima
Las mujeres no son muy selectivas para hablar sobre sus asuntos personales, pero a nosotros nos ocurre lo contrario: rara vez compartimos intimidades, y cuando lo hacemos, tiene que ser con alguien muy especial... De manera que cuando nos cuentas sobre la pelea que tuviste con tu novio, inmediatamente imaginamos que nos estás sometiendo a una especie de audición para ofrecernos el papel de tu chico.

“Y lo mismo sucede cuando eres tú la que empieza a indagar sobre nuestra vida romántica”, añade José. A mí me ocurrió una vez. Tenía una colega que comenzó a interrogarme sobre mi novia: cómo era, qué tiempo llevábamos juntos... Aunque después me di cuenta de que le gustaba el chisme, interpreté su curiosidad por mi vida amorosa como un deseo de querer participar en ella y le respondí: ‘Es linda, sexy, pero no puede compararse contigo’. ¡El cachetazo se oyó en el pasillo!”

Darnos atención VIP
Ustedes son delicadas por naturaleza. Por eso, a diferencia de nosotros que pasamos por alto los buenos modales, prefieren no responder a una llamada personal cuando están reunidas con otra persona. Eso fue lo que le costó el puesto a Rolando. Su jefa lo había llamado para que le explicara cómo marchaba el proyecto que le había asignado, y mientras él estaba hablando, sonó su teléfono: “Ambos miramos de reojo y vimos que era su novio; pero ella me pidió que ignorara el timbre y siguiera, así que ahí mismo se me levantó el ego e inferí que la había cautivado con mi conversación”. Desde ese instante, Rolando le enfiló los cañones y empezó a cortejarla, pero no tardaron mucho en despedirlo por acoso sexual.

Bromas... y algo más
Y eso no es todo: las bromitas coquetonas que nos lanzas y esas caritas sonrientes y besos que pones al final de tus e-mails también nos nublan el entendimiento. Tú lo haces porque eres amigable por naturaleza y porque te diviertes, pero nosotros lo vemos como fases iniciales del apareamiento. Y si nos tocas el brazo mientras nos hablas, ¡mamma mía! Aunque ustedes son más expresivas y táctiles que nosotros, a veces se les olvida que el simple roce de una mano de mujer es suficiente para poner a hervir la testosterona.
Fuente: Revista Cosmopolitan