No me extraña pensar en el Quisco estando en el Canelo. Estoy bebiendo un ron-cola preparado como tú lo habrías hecho un 2005 cualquiera, cigando un fumarro como lo habría fumado contigo. Entonces pienso en ti... y es que los besos saben mejor cuando hay ron bailando entre el cuerpo y la sangre. Pero si no hay labios complementarios, o labios besables (como los tuyos en cualquiera de los dos casos), el ron se torna vacío, el ron sabe a mar, el ron sabe a soledad.
Y a rancheras de domingo por la tarde.
Y a tangos de sábado por la noche.
Y a milongas de viernes por la mañana...